HOMOFOBIA PERSONALSe refiere a un sistema personal de creencias (un prejuicio) según el cual las minorías sexuales inspiran compasión por su incapacidad de controlar sus deseos, o sencillamente odio por estar psicológicamente trastornadas, genéticamente defectuosas, o por tratarse de tristes inadaptados cuya existencia contradice las “leyes'’ de la naturaleza, o por ser espiritualmente inmorales, parias infectados, asquerosos, o para ponerlo amablemente, inferiores, por regla general, a los heterosexuales.HOMOFOBIA INTERPERSONALSe manifiesta cuando una indisposición o prejuicio personal afecta las relaciones entre los individuos, transformando al prejuicio en su ingrediente activo, la discriminación. Algunos ejemplos de la homofobia interpersonal son los apodos o “chistes'’ cuyo propósito es insultar o difamar a personas o a grupos; la agresión física o verbal y otras formas extremas de violencia; el retiro de apoyo, el rechazo, el abandono por amigos y otros compañeros, colegas de trabajo, familiares; la negativa de arrendadores a rentar departamentos, de comerciantes a prestar servicios, de aseguradoras a ampliar su cobertura, y de patrones a contratar con base en una identidad sexual real o atribuida. Y la lista continúa.Según un estudio de la Asociación Nacional de Gays y Lesbianas, más del 90 por ciento de los interrogados había experimentado algún tipo de victimización por su identidad sexual, y más del 33 por ciento había sido agredido directamente con violencia: más de uno de cada cinco hombres y casi una de cada diez mujeres señalan haber sido “golpeados, maltratados o pateados'’, y aproximadamente los mismos porcentajes padecieron alguna forma de abuso policiaco. Cerca de un tercio de los interrogados sufrieron agresiones verbales, y más de uno de cada quince padecieron maltrato físico por parte de miembros de su propia familia.HOMOFOBIA INSTITUCIONALSe refiere a las formas en que organismos gubernamentales, empresariales, educativos o religiosos discriminan sistemáticamente por la orientación o identidad sexual. En ocasiones las leyes, los códigos o los reglamentos se encargan de aplicar dicha discriminación. Son pocas las instituciones que cuentan con políticas a favor de las minorías sexuales; muchas trabajan activamente no sólo contra esas minorías, sino también contra los heterosexuales que los apoyan.Hasta 1973, las asociaciones psiquiátricas consideraban la homosexualidad como un desorden mental. A menudo se internaba a la gente en contra de su voluntad y se les sometía a una “terapia de aversión'’ a la vez peligrosa y humillante; en ocasiones incluso se les aplicaba la lobotomía para alterar sus deseos sexuales. Frecuentemente se les sigue negando a amantes del mismo sexo y a sus amigos el acceso a la visita de sus amados en unidades hospitalarias de terapia intensiva porque las políticas de los sanatorios sólo autorizan derechos de visita para parientes consanguíneos o para la esposa legítima.Aunque hoy muchos profesionales, en el medio psiquiátrico y en el de la medicina, sostienen actitudes genuinamente positivas en relación con las realidades de la homosexualidad y la bisexualidad, desafortunadamente algunos siguen atrincherados en sus percepciones negativas de la atracción entre gente del mismo sexo, y estas percepciones afectan a menudo la forma en que responden a sus pacientes.HOMOFOBIA CULTURALSe refiere a normas sociales o códigos de conducta que sin estar expresamente inscritos en una ley o un reglamento, funcionan en la sociedad para legitimar la opresión. Se manifiestan a través de intentos por excluir de los medios o de la historia las imágenes de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, o de representar a estos grupos mediante estereotipos negativos. El teólogo James S. Tinner (1983) propone siete categorías superpuestas por las que se manifiesta la homofobia cultural.